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Agronegocios, Colaboración

LA CRISIS QUE SE AVECINA: EL PAGO DE LOS AVÍOS.

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Para los agricultores de Sinaloa y del resto de los estados con agricultura comercial o excedentaria, el ciclo agrícola 2018-2019 se ha vuelto una pesadilla, de la que ya quieren despertar.

Samuel Sarmiento. Economista, asesor agroindustrial y financiero.

#AlguienTieneQueDecirlo

Iniciamos el año con la sorpresa de que el nuevo Gobierno Federal de MORENA redujo el presupuesto de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y particularmente del programa de comercialización, ahora denominado «Agromercados Sociales y Sustentables». Se tuvo que convocar a marchas en todo el país y en la ciudad de México para lograr un aumento del presupuesto para la Dependencia Federal que tiene que ver con lo principal para un país y su población «la producción de alimentos».

Después, SADER hizo una mala negociación con los industriales, pecuarios y agricultores, donde estableció una BASE de 41 dólares, cuando el año pasado había sido de 45 dólares, mermando de entrada, el ingreso de los productores.

Aún así, los industriales se negaron a venir a Sinaloa, porque a los funcionarios de SADER se les olvidó publicar los apoyos a la movilización, por lo que por primera vez en la historia, se tuvo que ampliar en 6 ocasiones el plazo de contratación de ASERCA, para finalmente contratar 5.5 millones de toneladas de maíz, dejando fuera a 200 mil toneladas validadas y otras 300 mil toneladas no validadas.

En suma, quedaron por la libre alrededor de 500 mil toneladas de maíz que se vendieron a precios que oscilan entre $3,400 y $3,600, cuando el Ingreso Objetivo se estableció en $4,150. Es decir, hasta 750 pesos más abajo por tonelada, lo que para un productor de 10 hectáreas o 100 toneladas, significa que los «coyotes» le robaron alrededor de 75,000 pesos del producto de su esfuerzo.

Esta situación, es como si la Policía viera a un ciudadano salir del banco con 75,000 pesos y afuera estuviera gente encapuchada y le robaran su dinero, y la Policía se quedara quieta y no hiciera nada. Pues así se sintieron los productores agrícolas, ante el desamparo de las autoridades federales, particularmente de SADER y ASERCA, quienes argumentando que «es un trato entre particulares» no hicieron nada por defender a los productores.

También, hubo bodegas que le validaron la documentación a los productores para luego avisarles que no habían entrado a la Agricultura por Contrato y si quería sacar su maíz, tendrían que pagar 75 pesos por tonelada por maniobras. Un doble atraco.

Y esta historia aún no termina, porque vienen los vencimientos de los créditos de avíos con la Financiera Nacional, FIRA y las dispersoras de crédito, y los productores difícilmente podrán cubrirlos con un precio de $3,600 ya que faltan los apoyos del Gobierno Federal para alcanzar el ingreso objetivo de $4,150.

Esto significa que los productores sinaloenses, quienes han sido ejemplo nacional por el pronto pago de sus avíos, logrando que la cartera vencida no supere el 2% del total del crédito dispersado en el estado, este año podrían caerán en cartera vencida, lo que complicaría desde hoy el próximo ciclo agrícola 2019-2020.

Además, es importante recordar que el Ingreso Objetivo del maíz de $4,150 por tonelada no es oficial, ya que no se ha publicado en el Diario Oficial de la Federación, por lo que en cualquier momento SADER puede argumentar falta de recursos y echarse para atrás con este acuerdo.

Esperemos que este ciclo agrícola les haya servido para aprender a los nuevos funcionarios federales y el próximo año se etiqueten los recursos suficientes para el campo, que le brinden certidumbre a los productores, entendiendo que hay tres tipos de agricultura:

  1. Agricultura de subsistencia: que ya se está apoyando con los programas sociales y asistencialistas, como los Precios de Garantía, fertilizantes y sembrando vida.
  2. Intermedia: que es aquella que requiere apoyos para mecanización (tractores e implementos agrícolas), bodegas y silos, que incrementen su eficiencia, rentabilidad y productividad.
  3. Agricultura comercial o excedentaria: es la que requiere programas de comercialización y apoyos a la movilización.

En conclusión, los estados con agricultura comercial como Sinaloa, deberían ser vistos como los aliados naturales del Presidente de la República, en su Política de Soberanía Alimentaria y Sustitución de Importaciones, y eso #AlguienTieneQueDecirlo

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