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Agricultura, Sector Pecuario

El rastrojo para la Agricultura de Conservación, y para la ganadería.

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Aprovechar la paja de maíz y soya para el ganado y establecer técnicas de siembra sustentables es una combinación que ha resultado exitosa para el productor Víctor Peña Villalobos

Marco Díaz

Los Mochis, Ahome, Sin. _ Víctor Peña es un productor agropecuario que tiene una clara visión de lo que es ser sustentable en sus actividades, se distingue a sí mismo como una persona inventiva, que busca crear paradigmas tanto en agricultura como en ganadería.

“La sustentabilidad es el uso de los recursos de una manera racional, de tal manera que no se acaben, no se agoten, no se desperdicien y que se puedan seguir usando durante muchos años, que quede para las siguientes generaciones y a la vez ir mejorando esos recursos, en vez de agotarlos”, asegura don Víctor.

Peña Villalobos conoció el campo desde pequeño; sus antepasados fueron productores, trabajaron la misma tierra que él mismo valora actualmente. Y la valora no solo porque ha sido su fuente de sustento durante toda la vida, sino porque sabe que, si no cuida de ella, es un recurso finito, que a la vez debe ser rentable. Por ello adoptó la Agricultura de Conservación, y por buscó la simbiosis entre este sistema y la ganadería

En el rubro agrícola, explica, trabaja en Agricultura de Conservación desde 1993, utilizando y adaptando maquinaria para sembrar sobre la paja. Añadiendo poco a poco cultivadoras, fertilizadoras, desmenuzadoras, a su parque de maquinaria.

“Todo con la finalidad de mover lo menos posible el suelo y cuando haya que moverlo, hay que hacerlo de manera vertical, no horizontal como las rastras y mantener la mayor cantidad de rastrojo posible, de acuerdo con las circunstancias”.

Productor de maíz y soya, asegura que ha enfocado sus esfuerzos a rotar ambos cultivos durante los últimos tres años, superando los retos que esta actividad conlleva, pero aprovechando al máximo el tiempo y el recurso humano de su campo, pero también buena parte del rastrojo como alimento para ganado.

“Este año decidimos empacar la paja, la mayor cantidad posible, calculo que sacamos el 60-70% de la paja, como pueden ver atrás de mi hay residuos, bastante de maíz. Aunque aquí no se ve la plantita (de soya), ya está naciendo, se alcanza a distinguir la paja que queda, que es una buena cobertura todavía, yo calculo que todavía hay más del 40% de la paja como cobertura”.

Asimismo, indica que aprovecha la microbiología del suelo utilizando compostas y otros microorganismos que ayudan a la conservación del suelo, el mejoramiento de la flora y la fauna que en él habita, así como manejo integrado de plagas.

En la búsqueda de hacer más rentable el año de trabajo en campo, Peña Villalobos mezcla la Agricultura de Conservación con la actividad ganadera, llevando en verano el ganado a potreros cercados en el monte al hato ganadero durante el temporal de lluvias, donde lo rota para no agotar los pastos. Posteriormente, el ganado regresa al rancho donde es alimentado de manera balanceada.

“Para entonces ya les tengo hecho el silo de los restos de los “machos” de maíz semillero, básicamente esto de los lotes que se siembran de semillero, la planta polinizadora que se llama macho, yo lo pico y hago silos y adicionalmente al ganado le doy pajas de soya, frijol, garbanzo, para complementarlo, y así he logrado tener un buen resultado con el ganado, un alimento bastante barato, nutritivo, que me mantiene en buenas condiciones de salud al ganado y por ende, un índice de preñez alto”.

El objetivo, destaca, es aprovechar la tecnología y el conocimiento en rubros como sanidad, alimentación, con la meta de lograr un 95% de preñez en el año; “las vacas tienen que cargarse todos los años, una vaca que no está preñada, que no está produciendo un becerro cuesta mucho dinero, es una vaca que se convierte en una boca que hay que alimentar”.

Con respecto al manejo de becerros, aplica la técnica del creep feeding, que ayuda a desarrollar el rumen de los animales pequeños, acelerando su desarrollo y llegando a los 200 kilogramos al destete, y a los 300 kilogramos a los 8 meses.

A las hembras, se les apoya con alimento balanceado para que ronden los 350 kilogramos, y preñarlas entre los 13 y 15 meses, pariendo a los 24 meses.

Otro de los objetivos de este productor agropecuario, es mejorar la raza de su hato ganadero, mezclando razas cebuinas como gelvieh, charoláis o limousin, con pardo suizo y toros simbrah. Además de inseminar con ganado simmental.

“Buscamos características adecuadas para el fin que queremos, queremos que los toros de inseminación sea de toros que tengan facilidad de parto, que sus hijos lleguen a los mejores pesos al destete, que sus hijas sean buenas reproductoras, que sean buenas para dar leche y que tengan facilidad de parto, además del color del animal, la conformación, buscando presentar buenos animales para su venta, tanto los machos en su momento para matanza o engorda, como las hembras en caso dado que alguien quiera pie de cría”.

¿No se contradice la Agricultura de Conservación, con la ganadería?

Mucha gente está casada con que la paja que queda después de la cosecha no debe moverse un gramo, sí mientras más paja dejemos es más rápido el proceso de mejoramiento del suelo pero se puede usar, sobre todo en el caso de los maíces que son altamente productivos de paja, que les normalmente dejan 10-15 toneladas de paja, incluso sacando el 70% se puede seguir con ese proceso. No es privativo de que no se puede hacer nada, o dejar al 100% de paja. Incluso la soya, que deja poca paja, también se puede sacar una poca.

Como agricultor, opina, no es viable vivir de una sola siembra al año, ante los bajos precios de los granos, por ello se debe de buscar alternativas que permitan continuar en la actividad, y brindar empleo durante todo el año.

“Hay costos fijos que siguen caminando durante todo el verano y la soya es la única opción visible, junto al ajonjolí, para el verano en esta zona. Es una simbiosis que estamos tratando de hacer y también la cuestión económica”.

Entre bramidos de toros, vacas y becerros, Víctor Peña asegura que continuará buscando esa relación de eficiencia entre la ganadería y la agricultura de conservación.

Señala que con el CIMMYT continuará sosteniendo una relación de vinculación en trabajos de campo relacionados a agricultura sustentable, de la mano de la Asociación de Agricultores del Río Fuerte Sur, organismo que ha impulsado esta causa en dicha región, y al cual forma parte como socio activo.

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