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Opinión. CAADES, agenda agrícola 2021.

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Gustavo Rojo Plascencia

Presidente de la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa

Twitter: @Gustavo_rojop

A pesar de la crisis sanitaria y económica que marcó el 2020, nuestro sector fue el único que presentó a nivel nacional y estatal cifras positivas de crecimiento, reportando en Sinaloa una producción de casi 11 millones de toneladas de alimentos y niveles de exportación record que no se habían presentado en los últimos años principalmente por la influencia del tomate.

En nuestro país el sector agroalimentario tuvo un crecimiento del 2 por ciento  y una dinámica de exportaciones que generó un superávit comercial record de 12 mil 347 millones de dólares, lo que contrasta con un estancamiento del resto de la economía

Estos datos que, sin duda, son muy positivos no deben hacernos perder de vista la dualidad estructural que acompaña la evolución de la actividad agrícola.

Por un lado un subsector agroexportador sólido y creciente del cual Sinaloa es parte importante y que claramente se presenta con grandes expectativas de futuro con la firma del T-MEC y el acuerdo de suspensión de dumping del tomate.

Y por otro un subsector de granos y oleaginosas que produce sólo el 55 por ciento de los requerimientos nacionales, y que está desdibujado por la ausencia de políticas públicas para la agricultura comercial, que como consecuencia de la apertura se profundizan sus asimetrías con los  países del norte, por lo que este sector se presenta con  gran desventaja en el T-MEC.

Coincido con casi todos los líderes del sector privado y social de Sinaloa y de México, que el 2020 fue el punto de inflexión de la política pública orientada a la agricultura comercial, debido a que en este año se culminó con la eliminación de la mayor parte de programas y presupuestos para este sector por parte del Gobierno Federal y del Poder Legislativo, lo que pone en riesgo la productividad y competitividad de la actividad agrícola.

La nueva orientación de políticas públicas con un enfoque solamente social orientado a los muy pequeños productores del sur sureste, tampoco parece ser un proyecto viable y claro para lograr la autosuficiencia alimentaria como lo dice el Gobierno, pero debe quedar claro que no estamos en contra de apoyar estos pequeños productores.

Pero mientras que el Gobierno Federal no compense los apoyos que los Estados Unidos otorga a sus productores, nuestro país continuará como el segundo mayor importador de maíz amarillo y uno de los principales de oleaginosas, trigo panificable y arroz.

Este 2021, afortunadamente, los mercados internacionales de granos están a nuestro favor como hace mucho no pasaba, una situación que se presenta una vez cada 10 años, y es muy probable que logremos salir adelante gracias a esta coyuntura en los mercados, y fue justamente el pretexto de SEGALMEX para eliminar el esquema de Precios de Garantía del Maíz de sus reglas de operación, dejando sólo un apoyo de 100 pesos por tonelada para la compra de coberturas.

Además, la implementación del protocolo sanitario con China para sorgo abre una ventana de oportunidad a Sinaloa para exportar sorgo a ese país a precios razonables, esto aunado a la helada que se presentó en Tamaulipas con grandes siniestros y que limita su oferta.

En lo que respecta al frijol, la estrategia implementada por CAADES y sus Asociaciones de Agricultores, conjuntamente con el Gobierno del Estado para dosificar el mercado de este grano, dio resultado y estamos logrando precios aceptables para nuestra cosecha.

Por otra parte los mercados en la mayoría de las hortalizas tuvieron un mal inicio de temporada en contraste al año pasado.

Desafortunadamente este ciclo agrícola 2020-2021 está acotado por una sequía que no se presentaba desde hace muchos años, lo que ha restringido nuestro programa de siembra, principalmente de cultivos como el maíz y de primavera verano.

Los niveles actuales de disponibilidad de agua en las presas son alarmantes ya que disponemos de un 60 por ciento menos respecto al mismo periodo del año pasado, esto nos obliga a trabajar conjuntamente con la Comisión Nacional de Agua para un programa de rescate de agua de pozos y drenes, entre otras acciones.

Para dar certidumbre al campo, es urgente un viraje en la política agrícola federal, para ello tenemos importantes retos que atender, como lo son la gestión con SEGALMEX para el restablecimiento del precio de garantía para los productores de maíz; el cabildeo de un mayor presupuesto para sanidad e inocuidad alimentaria; la reactivación de apoyos para la prima de seguro agrícola y catastrófico y Diesel agropecuario, entre otros y el seguimiento de los proyectos del sistema de riego de Picachos y Presa Santa María para el sur del estado.

Por otra, parte la sostenibilidad es una exigencia actual, por lo que debemos seguir trabajando para fortalecer los programas de Campo Limpio, las plataformas MASAGRO CIMMYT, el uso de biofertilizantes como lombricomposta y ampliar la cobertura de Eleven Rivers.

En el plano internacional, daremos seguimiento a las investigaciones en curso de chile bell pepper, pepinos, calabacitas y fresas.

Como podrá advertirse, los retos y la agenda que tenemos para este 2021 es muy amplia y sólo podemos abordarla y salir adelante si actuamos en unidad, con trabajo y argumentos como lo hemos hecho en los momentos cruciales para nuestro gremio.

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