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Editorial

“Efecto Trump”.

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Marco Díaz/@marcodiaz87

 

Ante la fuerte sacudida provocada por las declaraciones desmedidas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el sector productivo de Sinaloa, fuerte exportador de alimentos hacia dicho país, ha mostrado nerviosismo.

 

Las medidas de presión adoptadas el magnate republicano han provocado que grandes empresas manufactureras e incluso algunos de sus proveedores, detengan planes de inversión y crecimiento en México.

 

Contrario a lo que muchos podrían pensar, las exportaciones de Sinaloa son muy variables; aunque los cortes de carne representan la principal fuente de ingresos por exportaciones, también participan empresas de manufactura automotriz, mineras y pesqueras.

 

Además, según el Centro de Desarrollo Empresarial de Sinaloa (Codesin), las hortalizas y los granos representan una importante fuente de divisas para nuestro estado, y también de empleos. Es una cadena económica que muchos temen, sea trastocada.

 

Ante una coyuntura internacional, donde  Trump amenaza con renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), imponiendo grandes aranceles hacia las empresas establecidas en México y que importan sus productos hacia Estados Unidos, la preocupación del sector primario sinaloense se acrecienta.

 

No obstante, opinan algunos empresarios como Jesús Vizcarra Calderón y Eduardo Leyson Castro, un arancel del 20% afectaría más al consumidor que a la empresa importadora. Además, renegociar el TLCAN llevará tiempo, pues el congreso de nuestro vecino país del norte será partícipe.

 

México es un fuerte proveedor de alimentos frescos para Estados Unidos, mientras que nuestro país es uno de sus principales compradores de maíz amarillo (para el sector pecuario), y de carne de cerdo. Somos su tercer socio comercial, después de China y Canadá.

 

Teniendo en cuenta lo anterior, una guerra comercial enfocada al sector primario se antoja difícil. Sin embargo, nuestras instituciones, organizaciones y productores deben de estar preparados y comenzar a explotar mercados con una creciente demanda de alimentos, como China.

 

Cabe señalar que, como advierte el Secretario Juan Enrique Habermann, la guerra comercial pudiera disfrazarse de un tema sanitario, que podría favorecer a los productores del país norteamericano. Cuidado.

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