Edición Online

EDICIÓN ONLINE

COMPRA:

VENTA:

COMPRA:

VENTA:

Tecnología

La pérdida del contacto con el agua genera estrés.

  • Compartir

 

Redacción/@Comentarios_Sin

 

Culiacán, Sinaloa, a 6 de marzo de 2017._ Un estudio sobre el Impacto socioambiental de la infraestructura hidráulica en Sinaloa, el cual se basa en el reconocimiento de las comunidades que han sido desplazadas por las presas en el estado, expone que las personas además de sufrir de un desarraigo cultural, padecen de un estrés multidireccional de relocalización, informó Omar Mancera González.

 

El investigador de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), mencionó que para las personas, el perder la relación con el agua, con la tierra, con sus antepasados y sus familias, les va ocasionando una serie de problemas que desencadenan lo que en antropología se denomina estrés multidireccional de relocalización, el cual influye en el aumento de  la tasa de  morbilidad y mortalidad.

 

En ese sentido, dijo que las personas sufren de depresión, empiezan a tener enfermedades asociadas a este padecimiento, aunado a otra serie de problemas como la reconversión productiva y muchos otros más repercutiendo directamente en la salud, sobre todo en la mental.

 

Tras un año de investigación, en trabajo de campo y de reconocimiento, se encontraron  17 nuevas comunidades, las cuales, mencionó que se crearon para 200 pueblos que fueron desplazados por 12 presas, esto en la historia de la construcción de las  presas de Sinaloa, que viene desde 1945, donde se dio la primer ola de desplazados.

 

En esta línea de investigación, se ha encontrado también que no existe al respecto  registro alguno,  con un trabajo de campo, de recorrer comunidad por comunidad y de entrevistar a los desplazados, de el norte hasta el sur del estado, y agregó que se han localizado, desde la década de los 40 a la fecha,  2 mil familias desplazadas.

 

“Lamentablemente durante la primera mitad y  todavía durante la segunda mitad del siglo anterior no existían legislaciones, ni normatividad sobre el impacto en las poblaciones, a diferencia del día de hoy, como lo tiene el Banco Mundial, el cual establece que al mover a una población se tiene  que hacer un diagnostico social, lo lamentable es que solo aplica para proyecto financiados por el mismo”.

COMENTAR ESTA NOTA