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Editorial

Editorial. Coordinación negativa.

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Marco Díaz/@Marcodiazr87

Cada año  la lucha por precios justos para las cosechas de los granos se ha vuelto una constante; el maíz, indexado a la cotización en la Bolsa de Granos de Chicago; el garbanzo, sujeto a la demanda internacional y el frijol, dependiente de la oferta y la demanda.

A principios del ciclo agrícola 2017-2018, autoridades y organizaciones agrícolas manifestaban que mientras no se superen las 80 mil hectáreas, el precio del frijol deberá superar los 20 pesos por kilogramos, según los inventarios nacionales.

Y aunque el Sistema de Validación y Seguimiento Agrícola (SIVASA), señala que este ciclo se establecieron alrededor de 73 mil hectáreas, las cuales arrojarían una cosecha que el mercado requiere, sin haber sobreoferta, un tercero nuevamente entra al juego: la especulación.

La ley de la oferta y la demanda es buena en un mercado justo, en donde no hay cabida a la especulación. Sin embargo, a la fecha se percibe un grave problema pues la oferta por el grano por parte de los compradores ha sido mucho menor a la esperada.

Ofreciendo precios irrisorios en el campo, pareciera que los comercializadores se pusieron de acuerdo nuevamente para ‘tumbar’ el precio del frijol.

Si bien la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa ya le entró al quite poniendo a disposición sus bodegas y las de sus organismos agremiados, para que el productor almacene su cosecha sin costo alguno, el mercado no ha reaccionado.

La desesperación se percibe entre los agricultores, que ya se manifestaron en una de las casetas de peaje a la salida de Culiacán, la situación es crítica pues aunque almacenar el frijol debe mejorar el precio del mismo, el productor también busca pagar el crédito de avío para evitar intereses.

Y nuevamente se debe de poner en la mesa la pregunta ¿hasta dónde debe intervenir la autoridad

Es momento de retomar esta situación y ofrecerle al agricultor esquemas que en otras ocasiones han funcionado: la pignoración.

Poner a disposición un crédito extraordinario de acuerdo a la cosecha almacenada, daría un respiro al agricultor, es un paliativo que bien les daría un respiro.

…Y todavía falta el maíz.

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