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¿Quién pierde más?.

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Con la llegada de Donanld Trump a la presidencia de Estados Unidos se advierte que las negociaciones para mantener el acuerdo de suspensión al dumping del tomate serán inciertas.

 

 

María Medina/@Maria7Medina

 

A un año de que se venza el acuerdo de suspensión del dumping del tomate, para los horticultores la moneda está en el aire. Esta vez el “efecto Trump” será una pieza clave en el nuevo proceso de negociación que dará inicio a mediados de este año.

 

En medio de este tema, que llegará por cuarta ocasión a la mesa de negociaciones abre el cuestionamiento sobre quién pierde más, si Estados Unidos o México. Independientemente de lo que resulte de este nuevo proceso, la defensa mexicana se prepara para lo que venga, ya sea la caída del acuerdo que ha estado vigente desde 1996 o mantener en suspensión la investigación que inició el gobierno americano por supuestas prácticas de dumping.

 

PANORAMA

 

Alfredo Díaz Belmontes, director general de la Asociación Mexicana de Horticultura Protegida AC (Amhpac), menciona que si bien el gobierno del vecino país del norte tiene la libertad de decidir lo que mejor le resulte para su sector productivo, particularmente los de Florida, se deben de considerar varios aspectos, entre ellos la generación de empleos y el abasto de tomate para el consumo de los americanos.

 

“Qué harían con todos los trabajos que se generan con el cruce del tomate de México a Estados Unidos; en la frontera el tomate genera empleos. (Si se cae el acuerdo) los distribuidores que son empresas americanas se quedarían sin chamba, los intermediarios en la comercialización y los supermercados perderían una cantidad importante de empleos y perderían millones de dólares en ingresos”.

 

Díaz Belmontes comenta que teniendo en cuenta lo anterior los primeros en poner ‘trabas’ serían los empresarios, sobre todo por el impacto económico que esto representa.

 

Asimismo, externa que con aspectos como la globalización, el mandatario de Estados Unidos debe de considerar diversos aspectos, puesto que “se pegaría varios balazos en el pie”.

 

En el caso de los mexicanos, el director de la AMHPAC indica que es momento de que los productores de tomate entiendan que tienen como ventaja un cultivo que cuenta con la calidad suficiente para llegar a mercados diferentes al norteamericano.

 

PROCESO

 

En marzo de 2018 vencerá el acuerdo de suspensión que entró en vigor el mismo mes de 2013. Ante esto y teniendo en cuenta que el último proceso de negociación llevó nueve meses, Mario Haroldo Robles Escalante, gerente de la Comisión para la Investigación y Defensa de las Hortalizas (CIDH), señala que deberán anticiparse a los tiempos y prepararse con argumentos para mantener el pie el pacto entre los gobiernos de México y Estados Unidos.

 

“Creo que ha sido bueno para los dos, por eso ha durado tanto el acuerdo y esperamos que este continúe. Sería lo mejor para ambas partes”.

 

Robles Escalente precisa que por el momento por parte de la defensa mexicana habrá que esperar a los tiempos y respetar los plazos establecidos, así como estar pendientes, sobre todo si el gobierno de Trump decide tumbar el acuerdo, los productores mexicanos tendrían 90 días para salirse del acuerdo y prepararse para aplicación de un arancel.

 

Ante este panorama, Rosario Antonio Ureta Beltrán, presidente de la CIDH, expresa que por el momento viven en un ambiente de incertidumbre, debido a que las acciones del magnate republicano son inciertas. Por lo anterior, dice que se han mantenido encuentros con la defensa americana.

 

ACUERDO

 

El acuerdo que sigue vigente establece un incremento del 18.4 por ciento en el precio de referencia para el producto cosechado a campo abierto, y del 24.56 por ciento al procedente de agricultura protegida. Lo anterior se resume en un precio mínimo de 7.75 dólares por caja de 25 libras; ateriormente este era de 5.85 dólares.

 

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