Durante el panel «Agricultura Rentable en Sinaloa: Retos de hoy y del futuro inmediato», el productor del Valle de Navolato recordó que hace 42 años cinco toneladas por hectárea generaban utilidades, mientras que hoy ni cosechas de 15 toneladas alcanzan para sostener financieramente la producción de maíz.
Redacción | Canal de Whatsapp
CULIACÁN, Sinaloa.— La producción de maíz en Sinaloa ha logrado triplicar sus rendimientos en las últimas cuatro décadas gracias a la incorporación de nuevas tecnologías; sin embargo, ese avance productivo no se ha traducido en una mayor rentabilidad para quienes trabajan la tierra. Esa fue una de las principales reflexiones que compartió el productor agrícola Jorge Lugo Gaxiola durante el panel «Agricultura Rentable en Sinaloa: Retos de hoy y del futuro inmediato», organizado por la Federación Agronómica de Sinaloa, Sección Culiacán.
Con más de 40 años dedicado a la producción agrícola y proveniente de una familia pionera en el cultivo de maíz en el Valle de Navolato, Lugo Gaxiola aseguró que el principal desafío del campo ya no es producir más, sino lograr que esa producción vuelva a ser rentable.
«Cuando comencé a trabajar con mi papá hace 42 años sacábamos un máximo de cinco toneladas por hectárea con maíces criollos y nos pagaban el maíz a cinco pesos, prácticamente igual que ahora. Si a esos cinco pesos les agregamos más de cuatro décadas de inflación, entenderemos por qué hoy 15 toneladas por hectárea ya no alcanzan para resolver el problema financiero que tenemos», expresó.
Durante su intervención recordó que su padre, Rodolfo Lugo, fue uno de los primeros productores de maíz del Valle de Navolato hace alrededor de 60 años y participó desde hace más de cinco décadas en la producción de híbridos para Northrup King, en una época en la que la infraestructura para manejar la cosecha era prácticamente inexistente.
Narró que entonces el maíz se secaba en patios pavimentados dentro de los propios campos, posteriormente era desgranado con maquinaria móvil y comercializado antes de que existieran las bodegas, secadoras y centros de acopio que hoy forman parte de la cadena productiva.
A pesar de esa transformación, aseguró que la situación económica del productor es hoy más complicada que hace cuatro décadas.
«Antes con cuatro o cinco toneladas por hectárea recuperábamos la inversión y obteníamos utilidades. Hoy, aun produciendo 15 toneladas por hectárea, no alcanza», afirmó.
El agricultor señaló que la productividad del maíz ha evolucionado de manera importante gracias a herramientas como la nivelación de terrenos con láser, sembradoras de precisión, agricultura de conservación, mínima labranza, riego por goteo, control biológico y el uso de microorganismos benéficos.
«Tenemos tecnología. Ya evolucionamos. Lo que nos falta es precio», sostuvo.
Lugo Gaxiola también recordó cómo cultivos que durante décadas fueron fundamentales para la economía agrícola de Sinaloa, como el algodón, el frijol y la soya, fueron perdiendo rentabilidad hasta reducir considerablemente su superficie.
En ese sentido, advirtió que el maíz podría enfrentar un escenario similar si no mejoran las condiciones económicas para producirlo.
«El maíz también puede desaparecer del valle. No solamente por la falta de agua, sino porque dejó de ser rentable. Nuestras políticas están llevando hacia ese escenario», señaló.
Asimismo, cuestionó que México dependa cada vez más de las importaciones para abastecer el consumo nacional de maíz, pese a la capacidad productiva que existe en regiones como Sinaloa.
«Tenemos conocimiento, experiencia y tecnología para producir. Lo que no tenemos son condiciones que hagan rentable seguir sembrando maíz», expresó.
Finalmente, hizo un llamado a fortalecer la agroindustria y generar mayor valor agregado alrededor del principal grano básico del país.
«Hay cientos de productos que pueden elaborarse con maíz y seguimos pensando únicamente en la tortilla o en alimentar al ganado. El reto no solamente es producir más, sino volver a hacer rentable producir maíz», concluyó.








