Los mercados internacionales de granos volvieron a mostrar señales bajistas para el maíz en los contratos del 2026, presionados por una producción global récord que supera ampliamente la del ciclo anterior, mientras el trigo se mantiene estable en la jornada.
Redacción | Canal de Whatsapp
Culiacán, Sin., 24 de febrero de 2026._ El mercado internacional del maíz retomó su tendencia negativa este martes, registrando retrocesos en los principales contratos del 2026, en un contexto marcado por una oferta mundial histórica que continúa ejerciendo presión sobre los precios.
De acuerdo con el reporte diario de análisis de mercados de Samuel Sarmiento, la producción global de maíz se ubica en 1,295.9 millones de toneladas, cifra que representa más de 80 millones de toneladas adicionales respecto al año pasado, consolidando un escenario de abundancia que limita las recuperaciones del precio.
En la jornada, los futuros de maíz a julio de 2026 perdieron 0.5 dólares, para ubicarse en 176.2 dólares por tonelada, equivalente a un precio aproximado de $4,124 pesos por tonelada.
Por su parte, el contrato de maíz a septiembre de 2026 retrocedió 0.4 dólares, cerrando en 176.8 dólares, lo que representa un valor cercano a $4,134 pesos por tonelada.
Sin embargo, los contratos con vencimiento hacia 2027 mostraron un comportamiento ligeramente positivo, reflejando expectativas de ajuste en el balance oferta-demanda hacia ciclos posteriores.
Trigo se mantiene sin cambios
En contraste, el mercado del trigo mostró estabilidad durante la sesión. Los futuros de trigo a julio de 2026 permanecieron sin variación en 213.9 dólares por tonelada, lo que equivale a aproximadamente $4,447 pesos por tonelada de trigo panificable, considerando una base de 45 dólares.
Mercado presionado por sobreoferta global
El incremento sostenido en la producción mundial continúa siendo el principal factor bajista para el maíz. La disponibilidad récord del grano mantiene cautelosos a los mercados, mientras compradores internacionales operan con menor urgencia ante un suministro ampliamente garantizado.
Este escenario representa un reto adicional para países productores como México, particularmente en regiones altamente dependientes del cultivo, donde los precios internacionales siguen marcando el ritmo de la comercialización.








