La incorporación de sesbania, microorganismos benéficos y nuevas prácticas de manejo permitió mejorar la condición sanitaria del cultivo y obtener un rendimiento óptimo en un ciclo marcado por altas temperaturas y estrés climático.
Redacción | Canal de Whatsapp
Culiacán, Sin., 18 de junio de 2025._ Después de nueve meses de seguimiento, concluyó la experiencia de agricultura regenerativa del productor José Manuel Rojo en el Valle del Évora, donde el principal objetivo no era romper récords de rendimiento, sino resolver un problema que venía afectando seriamente la productividad del lote: el Fusarium.
El proyecto inició en septiembre de 2025 con la incorporación de sesbania como cultivo de servicio y continuó con la implementación de distintas prácticas enfocadas en mejorar la salud del suelo, entre ellas el uso de microorganismos benéficos, tratamiento de semilla con tricodermas y una estrategia de fertilización más eficiente.
La cosecha confirmó que el objetivo principal se cumplió.
«El problema se llamaba Fusarium y no se ve Fusarium. Ahorita completamente está controlado. El objetivo para mí se cumplió como productor», expresó José Manuel Rojo al finalizar la trilla.
El productor recordó que durante el ciclo anterior este mismo lote había sufrido severos daños por la enfermedad, reduciendo rendimientos que normalmente se ubicaban entre 14 y 15 toneladas por hectárea hasta niveles cercanos a las 9 o 10 toneladas.
En esta ocasión, la cosecha registró un rendimiento de 12 toneladas con 57 kilogramos por hectárea al 14% de humedad, resultado que adquiere mayor relevancia al considerar las condiciones climáticas que enfrentó la agricultura sinaloense durante el ciclo otoño-invierno 2025-2026.
Tanto productores como técnicos coinciden en que se trató de uno de los años más difíciles de los que se tenga memoria reciente, caracterizado por altas temperaturas, noches cálidas, presión de plagas y complicaciones en el manejo del agua de riego.
Uno de los aspectos que más llamó la atención durante la cosecha fue el estado fisiológico de las plantas. Mientras que el año anterior el cañajote terminó completamente seco y afectado por Fusarium, en esta ocasión aún conservaba coloración verde varios días después del último riego, reflejando una mejor condición sanitaria del cultivo.
Además del control de la enfermedad, el productor estima que las prácticas implementadas permitieron reducir entre 15 y 20% los costos de producción, gracias a una menor dependencia de aplicaciones fitosanitarias y una estrategia de manejo más eficiente. Durante el ciclo únicamente fue necesaria una aplicación contra gusano cogollero.
Lejos de considerar concluido el proceso, José Manuel Rojo adelantó que repetirá la experiencia durante el próximo ciclo agrícola y volverá a establecer sesbania en el mismo lote.
«Que no les dé miedo. Innoven, empiecen con poco para que vean los manejos. El beneficio que van a dejar al suelo no tiene comparación», recomendó a otros productores interesados en implementar cultivos de servicio.
La experiencia forma parte de una serie de videos documentados por Revista Comentarios desde la siembra de la sesbania hasta la cosecha final del maíz, mostrando paso a paso la evolución del lote y los resultados obtenidos bajo un enfoque orientado a la salud del suelo y la agricultura regenerativa.








