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Fitosanidad

Cómo aprovechar tus residuos de cosecha.

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La adición de los residuos de cosecha al suelo es uno de los preceptos principales de la estrategia de Manejo Integrado de Cultivos

Dr. José Alberto Quintero Benitez

CAMPAÑA SINALOA NO QUEMA

El año pasado (2022) comenzó a difundirse en Sinaloa una excelente iniciativa para promover la no quema de residuos de cosecha por parte de los productores agrícolas de nuestro Estado. “SINALOA NO QUEMA” fue una CAMPAÑA auspiciada por distintas secretarías del gobierno federal, CIMMYT, autoridades del estado de Sinaloa, organizaciones de productores como AARC, ARFS, AARSP, así como organismos de vigilancia fitosanitaria como CESAVESIN, y las Juntas Locales de Sanidad Vegetal de: Valle de Culiacán, Valle del Fuerte, Valle del Carrizo, Valle del Évora, etc. Ojalá que sus propuestas se difundan de nuevo este año 2023.

¿QUÉ SON LOS RESIDUOS DE LAS COSECHAS?

Los residuos de cosecha, a lo que los sinaloenses llamamos “soca”, consisten en el material orgánico -llamado también “biomasa”- que la planta formó para poder producir sus semillas, frutos, o cualquier otro órgano vegetal que el agricultor cosecha de sus cultivos; son hojas, raíces, tallos, restos de flores y otras partes de la planta que ya cumplieron su misión. Su destino natural es morir y volver al suelo para ser reciclados.

Los residuos de cosecha son un material vegetal que contiene una gran cantidad de todos los minerales esenciales que utilizó la planta que acabamos de cultivar: N, P, K, Ca, Mg, S, Fe, Zn, Mn, Cu, B, Mo, Cl, Se, Ni, Co, Si, etc. Pero estos minerales están atrapados en la biomasa formando moléculas complejas; de este modo, nunca podrían ser usados por nuestro cultivo en el siguiente ciclo de producción para su beneficio si no los tratamos en forma adecuada.

¿CÓMO SE PUEDEN RECUPERAR ESOS MINERALES?

Para fortuna de los agricultores de todo el mundo, hay muchísimos organismos y microorganismos capaces de degradar los residuos de cosecha, alimentarse de ellos, y liberar los nutrientes esenciales para que las plantas los puedan volver a utilizar en el siguiente ciclo de cultivo. Sólo hay que desvararlos o rastrearlos, e incorporarlos en el suelo de nuestros lotes de cultivo para permitir que la Naturaleza haga su trabajo.

Basta con que los residuos de cosecha estén bajo tierra, para que ocurra el milagro. Las hormigas, termitas, tijeretas, grillos, escarabajos, cucarachas, gallinas ciegas, y muchos otros animalitos, comenzarán a despedazar los residuos de la cosecha para alimentarse de ellos; y con la humedad de las primeras lluvias, las lombrices de tierra, los hongos y las bacterias, se alimentarán de estos residuos y liberarán los nutrientes en formas asimilables para las plantas. También entrarán en escena muchos otros microorganismos benéficos: cochinillas de la humedad, caracoles, babosas, nematodos, protozoarios, algas, platelmintos, y un largo etcétera. Muchas formas de vida benéficas alimentándose de la materia orgánica de los residuos de cosecha, y reciclando los nutrientes para que las plantas los puedan usar en el futuro.

¿Y ESOS NUTRIENTES NO SE PIERDEN?

Curiosamente, los nutrientes no se pierden. La gran cantidad de macro y microorganismos que se alimentan de la materia orgánica forma un entramado de redes alimentarias. Los residuos de la cosecha son el inicio, pero de ahí en adelante hay organismos de vida libre, mientras que otros son depredadores, parásitos o competidores entre ellos. Los nutrientes van de una forma de vida a otra, o entre los microorganismos y el suelo, pero siempre están disponibles para que en cuanto la planta los necesite los pueda tomar del suelo. Los residuos de cosecha son la materia orgánica que sustenta todas esas formas de vida, formando un almacén de nutrientes para las plantas tanto en ese momento como a futuro.

¿Y QUÉ PASA CON LAS PLAGAS Y PATÓGENOS?

Muchos agricultores y técnicos de campo tienen el temor natural de que al incorporar los residuos de cosecha de un cultivo que tuvo presencia de plagas y enfermedades durante el ciclo que termina, esos organismos perjudiciales queden en el suelo y puedan afectar al cultivo en el siguiente ciclo.

Pero, curiosamente, sucede lo contrario. Las plagas y patógenos presentes en los residuos de cosecha, cuando son incorporados al suelo, se enfrentan a miles de microorganismos benéficos especializados en colonizar la materia orgánica. Muchos de ellos son capaces de alimentarse directamente de las plagas y patógenos presentes en los residuos de la cosecha, o liberan antibióticos o toxinas que afectan negativamente a los organismos perjudiciales. Los microorganismos benéficos del suelo son especialistas en colonizar y defender la materia orgánica para ellos mismos. Y de esa forma logran reducir las poblaciones de plagas y patógenos que van en los residuos de la cosecha. No los van a eliminar por completo, pero si regularán sus poblaciones a niveles favorables para que el agricultor los pueda controlar sin mayor esfuerzo en el siguiente ciclo del cultivo.

INCORPORE LOS RESIDUOS DE COSECHA

Amigo agricultor, incorpore los residuos de cosecha en sus lotes de cultivo… no los queme ni se los lleve

Los residuos de cosecha son la biomasa que ya cumplió su función para el cultivo. Su destino natural es incorporarla al suelo para su descomposición.

a otra parte. El suelo de sus predios, y los cultivos que establezca en ellos en el futuro, se lo agradecerán. Esta materia orgánica mejorará la estructura de sus suelos, combatirá los efectos negativos de la salinidad, ajustará el pH, combatirá la compactación, la alcalinidad y el sodio; incrementará la capacidad del suelo para retener nutrientes y mejorará el drenaje, evitando daños por patógenos como Pythium y Phytophthora.

La adición de los residuos de cosecha al suelo es uno de los preceptos principales de la estrategia de Manejo Integrado de Cultivos. Porque un suelo sano, que contiene suficiente materia orgánica, es capaz de sostener cultivos sanos, tolerantes al ataque de sus parásitos (plagas y enfermedades).

Los residuos de cosecha solo tienen que desvararse e incorporarse superficialmente en el suelo agrícola. Los organismos y microorganismos benéficos, con un poco de humedad, harán el resto.

Dr. José Alberto Quintero Benítez. Ingeniero Agrónomo Parasitólogo. Estudió Maestría y Doctorado en Fitopatología. Fue Profesor de la Facultad de Agricultura del Valle del Fuerte de la UAS por 32 años. Asesor en Manejo Fitosanitario de Hortalizas desde 1986 a la fecha. Especialista en Manejo Integrado de Cultivos (MIC).

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