Sinaloa mantiene una alta capacidad productiva, pero enfrenta un escenario de bajo nivel de presas, concentración en el maíz y presión internacional que obliga a acelerar la reconversión productiva
Redacción | Canal de Whatsapp
Culiacán, Sin., 14 de enero de 2026._ Con una superficie agrícola cercana a las 800 mil hectáreas, el campo sinaloense se consolidó durante el ciclo 2024 como uno de los pilares económicos más relevantes del estado, al mantener una alta capacidad productiva y una fuerte vinculación con los mercados nacionales e internacionales. Sin embargo, este liderazgo productivo también dejó al descubierto la urgencia de avanzar hacia esquemas más diversificados y sostenibles.
Así lo expuso el doctor David Salvador Cisneros Zepeda, investigador de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas (FEIyPP) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), quien subrayó que la agricultura sigue siendo uno de los principales motores económicos regionales, al aportar alrededor del 14% del valor estatal, muy por encima del promedio nacional.
El especialista destacó que, si bien los sectores de comercio y servicios encabezan la economía sinaloense, el agro mantiene un peso estratégico superior incluso a ramas como la manufactura no alimentaria.
Derrama millonaria por la siembra de maíz
Para el ciclo agrícola 2024 y el periodo otoño–invierno 2025-2026, el gobierno estatal estimó una derrama económica cercana a los 30 mil millones de pesos únicamente por la siembra de maíz, cifra que incluye la compra de insumos, servicios agrícolas, generación de empleo rural y logística.
Cisneros Zepeda explicó que este monto es comparable al presupuesto anual de varios municipios, lo que dimensiona la importancia del cultivo para la economía local.
Riesgos por concentración productiva y volatilidad internacional
No obstante, el investigador advirtió que uno de los principales retos del sector es la alta concentración productiva, ya que cerca del 60 por ciento de la superficie sembrada se destina al maíz, un cultivo altamente expuesto a la volatilidad de los precios internacionales.
A ello se suma la dependencia de insumos importados y los aranceles aplicados por Estados Unidos durante 2025, factores que impactaron negativamente las exportaciones, redujeron la entrada de divisas y generaron un efecto dominó en el empleo, el transporte y el comercio regional.
Estrés hídrico: el mayor desafío para 2026
A este escenario se agrega el estrés hídrico, uno de los desafíos más complejos para 2026. Las presas iniciaron el año con niveles promedio de almacenamiento cercanos al 34%, lo que incrementa el riesgo de reducción en rendimientos y ajustes en la superficie sembrada.
“El bajo nivel de presas presiona la rentabilidad de los productores y puede reducir la derrama económica real del sector agrícola en el estado”, advirtió el especialista.
Reconversión productiva, clave para el futuro del campo
Ante este contexto, el doctor David Salvador Cisneros Zepeda señaló que el futuro del sector agroalimentario en Sinaloa debe transitar hacia la reconversión productiva, la tecnificación del riego y la generación de mayor valor agregado.
Diversificar cultivos, fortalecer la agroindustria y buscar nuevos mercados permitiría no solo enfrentar los retos del agua y los aranceles, sino también lograr que una mayor proporción de la riqueza generada por el campo permanezca en la economía local y contribuya al desarrollo regional de largo plazo.








