La COUC advirtió que la baja rentabilidad del maíz, el reducido almacenamiento de agua en las presas y la creciente dependencia de importaciones obligan a replantear la política agropecuaria. Propone aprovechar la revisión del T-MEC para modernizar el campo.
Redacción | Canal de Whatsapp
Culiacán, Sin., 8 de julio de 2026— Los productores de maíz en Sinaloa enfrentan pérdidas de hasta 10 mil pesos por hectárea, mientras las presas del estado almacenan en promedio apenas el 18% de su capacidad y México incrementa sus importaciones de granos, advirtió el secretario general de la Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina (COUC) en Sinaloa, Agustín Espinoza Laguna.
Ante este panorama, el dirigente llamó a construir una estrategia integral que atienda de manera conjunta a la agricultura y la ganadería, al considerar que ambas dependen del mismo recurso hídrico y requieren políticas públicas orientadas a fortalecer la producción nacional.
«El sistema agropecuario de Sinaloa es uno solo y no podemos rescatar la agricultura hundiendo a la ganadería, ni gestionar el agua olvidando que la soberanía alimentaria se sostiene tanto en el grano como en la proteína», afirmó.
Como parte de esa estrategia, propuso aprovechar la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para acceder a financiamiento mediante las denominadas «cajas verdes», con el objetivo de invertir en infraestructura hidroagrícola, modernizar los distritos de riego, impulsar la agricultura digital y rehabilitar agostaderos.
Espinoza Laguna señaló que las principales presas del estado mantienen bajos niveles de almacenamiento, entre ellas Adolfo López Mateos (11.8%), Sanalona (8.3%), Miguel Hidalgo (7.5%), Josefa Ortiz de Domínguez (9.1%) y Luis Donaldo Colosio (Huites) (27%).
Reconoció el programa de estimulación de lluvias que impulsa el Gobierno de Sinaloa, aunque consideró que la solución de fondo pasa por modernizar la infraestructura hidráulica, ya que, según dijo, actualmente solo se aprovecha alrededor del 35% del agua disponible para riego.
«No basta con provocar lluvia si seguimos desperdiciando dos de cada tres litros de agua captados», expresó.
El dirigente de la COUC también advirtió que la crisis del maíz impacta a toda la cadena agroalimentaria. Explicó que la menor producción reduce la disponibilidad de forrajes y eleva los costos para la ganadería, mientras México se mantiene como el mayor importador mundial de maíz, con compras superiores a 24.5 millones de toneladas.
En lugar de incrementar subsidios o elevar artificialmente el precio del grano, planteó fortalecer la transferencia tecnológica mediante biotecnología, fertilizantes biológicos y agricultura de precisión para reducir costos de producción y mejorar la rentabilidad de los productores.
Finalmente, hizo un llamado a construir una política de Estado con visión de largo plazo que priorice la seguridad hídrica, impulse la innovación tecnológica y fortalezca de manera conjunta a la agricultura y la ganadería.
«La soberanía alimentaria no es una disputa entre sectores; es un esfuerzo compartido. Tenemos el conocimiento y la voluntad para construir un sistema agropecuario resiliente, soberano y rentable. Lo que falta es la decisión política para legislar e invertir con visión de futuro. El campo entero no puede esperar más», concluyó.








