
Agosto dejó un pequeño respiro: el índice de fertilizantes del Banco Mundial bajó cerca de 2 por ciento y la urea promedió 390 dólares por tonelada. Sin embargo, el 10 de septiembre una referencia entregada en la costa occidental de México rondaba los 450 dólares. El alivio internacional no llega intacto al campo.
La tregua ya luce más frágil. Una referencia financiera alcanzó 451 dólares el 11 de septiembre, casi 15 por ciento más que un mes antes. En abril, la urea había superado los 850 dólares y para mediados de junio algunas cotizaciones bajaron cerca de 390. Tres momentos que retratan una volatilidad extrema.
India ofrece el ejemplo más claro. En abril compró alrededor de 2.5 millones de toneladas de urea a precios cercanos a 940 y 960 dólares. En agosto adquirió aproximadamente 1.7 millones entre 390 y 395 dólares. Una diferencia enorme en cuatro meses, provocada por menor demanda y una oferta internacional más amplia.
China fue decisiva en esa corrección. Reportes del mercado estiman que aportará cerca de 1.2 millones de toneladas al último pedido indio, más de dos terceras partes del volumen. Sin embargo, su regreso continúa administrado mediante autorizaciones y controles. Hablar de una liberalización completa de las exportaciones sería adelantarse a los hechos.
El riesgo geopolítico tampoco desapareció. El 13 de septiembre se pospuso una reunión regional sobre el estrecho de Ormuz, mientras el petróleo Brent superó los 108 dólares por barril y el gas europeo se acercó a 80 euros por megavatio-hora. Energía, seguros marítimos y rutas alteradas pueden borrar rápidamente cualquier baja.
Los fosfatados cuentan otra historia. El fosfato diamónico, conocido como DAP, promedió cerca de 795 dólares en agosto y subió ligeramente, aun cuando el índice general bajó. A principios de septiembre, el DAP entregado en India rondaba de 900 a 920 dólares, mientras el MAP colocado en Brasil se ubicaba entre 830 y 850.
El azufre explica gran parte de esa resistencia. En Vancouver, su precio spot superó los mil dólares por tonelada y acumula un aumento extraordinario durante 2026. Aunque el amoniaco comenzó a ceder, sin azufre suficiente se limita la producción de ácido fosfórico, base del MAP y del DAP, manteniendo elevados sus precios.
La potasa ofrece mayor estabilidad. El cloruro de potasio promedió cerca de 390 dólares por tonelada en Brasil durante agosto, alrededor de 2 por ciento menos que en julio, aunque todavía se encontraba 11 por ciento por encima del promedio de 2025. La mayor oferta de Canadá, Rusia y Belarús ayuda a contener las presiones.
En el sulfato de amonio no existe una cotización mundial única. En septiembre, las referencias iban desde cerca de 190 dólares en puertos chinos hasta casi 400 en Europa. China exige inspección obligatoria para exportarlo desde el 16 de julio. Es un control aduanero que puede demorar embarques, pero no representa una prohibición.
México agregó otro componente desde el 15 de agosto. El sulfato de amonio originario de China debe pagar una cuota compensatoria antidumping definitiva de 0.1488 dólares por kilogramo, casi 150 dólares por tonelada. Aplica, aunque el embarque llegue desde un tercer país; queda exento quien demuestre que el origen de la mercancía es diferente.
Conviene precisar la diferencia. Esta fracción tiene un arancel general de 35 por ciento, pero su pago está exento hasta el 31 de diciembre de 2026; la cuota antidumping sí permanece vigente. La reforma aplicada a más de 1,400 productos de países sin tratado no incluyó al sulfato de amonio ni fue exclusiva contra China.
La Secretaría de Economía determinó que China concentró cerca de tres cuartas partes de las importaciones investigadas y que esos embarques crecieron casi once veces. Durante el periodo analizado, la producción mexicana cayó a la mitad y las ventas internas disminuyeron cerca de 60 por ciento.
Con un dólar cercano a 17 pesos, la cuota agrega alrededor de 2,500 pesos por tonelada antes de logística y financiamiento. Corrige una práctica comercial desleal, pero encarece una fuente importante de nitrógeno y azufre, y la presión puede avanzar hacia los alimentos. ¿Cómo evitar que todo el ajuste termine en la cuenta del agricultor?
La autoridad sostiene que existen 22 países alternativos capaces de abastecer a México sin arancel ni cuota compensatoria, además de capacidad nacional disponible. Eso deberá comprobarse con producto suficiente, calidad adecuada y entregas oportunas.
Productores y organizaciones deben comprar por etapas, asegurar el volumen indispensable y comparar el costo puesto en bodega, incluyendo origen, cuota, flete, seguro, tipo de cambio y crédito. Distribuidores y Gobierno deben transparentar precios, inventarios y entregas. Para los agricultores, el análisis de suelo permitirá aplicar cada nutriente con mayor precisión.
Durante el otoño habrá que seguir las compras de India, las autorizaciones chinas, el azufre, el gas, los fletes y el estrecho de Ormuz. La tregua puede aprovecharse, pero no debe confundirse con estabilidad. En el campo, la mejor defensa frente a un mercado cambiante sigue siendo comprar con información y fertilizar con estrategia.
Esto fue Visión Agrícola 360: El Panorama Completo del Campo Mexicano.


