17 de agosto de 2026
MC. Raymundo Elizalde Gastelo
Visión Agrícola 360
Opinión

La nueva era agrícola: producir sin desperdiciar

La nueva Ley de Economía Circular redefine la forma de producir en el campo mexicano y obliga al sector agrícola a adaptarse a un modelo más eficiente, sostenible y competitivo

MC. Raymundo Elizalde Gastelo

¿Qué es la Ley de Economía Circular y cómo impacta al campo mexicano?

La economía circular es un modelo que propone dejar atrás la lógica tradicional de producir, usar y tirar. En su lugar, plantea aprovechar todo, reducir pérdidas y reincorporar los materiales al ciclo productivo el mayor tiempo posible. En términos simples, busca que los residuos dejen de verse como basura y se conviertan en insumos útiles.

Con esa idea como base, en el Congreso la economía circular pasó del discurso a la ley. Hace unas semanas, el Poder Legislativo concluyó el proceso parlamentario de la Ley General de Economía Circular y el dictamen fue aprobado por ambas cámaras. El mensaje es claro: el modelo productivo del país está entrando en una nueva etapa.

Para el sector agrícola y agroindustrial, este movimiento tiene un impacto directo. Aquí se está definiendo cómo se produce en el campo, cómo se utilizan el agua, los insumos y la energía, y qué destino tendrán los residuos agrícolas, los empaques y los subproductos que durante años se asumieron como parte natural del proceso.


Economía circular: un nuevo modelo productivo para la agricultura

La nueva ley crea un marco jurídico nacional para impulsar modelos de producción y consumo más sostenibles. En el agro, esto se traduce en reducir desperdicios, aprovechar materiales, rediseñar procesos y cerrar ciclos productivos. La lógica productiva evoluciona hacia una visión donde cada etapa tiene continuidad.

Durante años, muchas agrícolas ya enfrentaban presiones crecientes. Auditorías ambientales, exigencias en empaques biodegradables, reducción de mermas en campo y poscosecha, y mayor trazabilidad. La diferencia ahora es que estas condiciones dejan de depender únicamente del mercado y se integran de forma gradual al marco legal.


Qué cambia para productores y agroindustrias con la nueva ley

El corazón de la legislación incorpora principios que ya se reflejan en la agricultura moderna: reducción de desechos, valorización de materiales, diseño circular y responsabilidad extendida del productor.

Responsabilidad ambiental en la producción agrícola

Este último punto introduce cambios relevantes en la forma de operar del sector. Implica que quien produce alimentos también asume parte de su impacto ambiental. Esto lleva a replantear empaques, manejo de residuos agrícolas, plásticos de uso en el campo y procesos de comercialización.

Materiales que antes se desechaban ahora entran en esquemas de mejor gestión y aprovechamiento.


Economía circular y competitividad del sector agrícola

Para avanzar en esa dirección, la legislación también reforma la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente y la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos. Esto significa que el sector agropecuario enfrentará nuevos lineamientos en trazabilidad, separación de residuos, uso eficiente de recursos y metas claras para reducir desperdicios en campo, empaque y transporte.

En este punto aparece una pregunta inevitable entre productores y empresas agroindustriales: ¿qué tan complejo será adaptarse y cuánto costará hacerlo?

La respuesta es directa. Habrá ajustes. Algunos serán sencillos, otros requerirán inversión y cambios operativos más profundos. El reto está en decidir cómo enfrentarlos. Reducir mermas, aprovechar subproductos y rediseñar procesos agrícolas puede mejorar la rentabilidad y fortalecer la competitividad.


Economía circular como oportunidad para el campo mexicano

Aquí el papel del gobierno se vuelve determinante. Una ley de esta magnitud necesita acompañamiento para funcionar en el campo. Productores, agroindustrias y organizaciones rurales, especialmente las de menor escala, requerirán apoyo para transitar este cambio.

La nueva ley abre la puerta a instrumentos clave para el sector agrícola. Un Programa Nacional de Economía Circular deberá aterrizarse con enfoque productivo. También se contempla un Distintivo Nacional de Economía Circular que puede convertirse en una ventaja comercial para productos de exportación.

En estados como Sinaloa, donde cada etapa del ciclo agrícola genera materiales con valor potencial, esta visión puede convertirse en una ventaja productiva real. La circularidad puede traducirse en menores costos, nuevos ingresos y mejor posicionamiento comercial.


Un nuevo ciclo para la agricultura mexicana

Todo esto ocurre mientras los mercados internacionales avanzan en la misma dirección. Adaptarse puede sentirse pesado al inicio, aunque ignorar el cambio suele tener un costo mayor.

Hoy el país enfrenta una decisión de fondo: mantener esquemas productivos que ya muestran desgaste o construir un nuevo ciclo agrícola donde los materiales se aprovechan, se regeneran y regresan al sistema productivo.

Tal vez esta nueva ley sea el impulso que hacía falta para transformar esa presión en oportunidad. Porque en el campo, como siempre, lo que se cuida regresa, lo que se aprovecha rinde y lo que se descuida termina por perderse.


Visión Agrícola 360: El Panorama Completo del Campo Mexicano

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