11 de septiembre de 2026
MC. Raymundo Elizalde Gastelo
Visión Agrícola 360
Opinión

Sequía en Sinaloa: la factura del agua sigue creciendo

Las lluvias de julio impulsaron una recuperación de casi cinco puntos porcentuales en las presas de Sinaloa, que alcanzaron el 26.9% de almacenamiento. Aunque el avance mejora las expectativas para el campo, el sistema todavía registra un déficit considerable frente a 2025.

MC. Raymundo Elizalde

Las lluvias de los últimos días comienzan a cambiar el panorama hídrico de Sinaloa. Después de varios meses marcados por la incertidumbre, las presas muestran una recuperación constante que devuelve parte del optimismo al sector agrícola. Aun así, los números invitan a mantener la prudencia, porque el déficit acumulado sigue siendo considerable.

 

Al 22 de julio, las once principales presas del estado almacenan poco más de 4 mil 250 millones de metros cúbicos, equivalentes al 26.9% de su capacidad de conservación. En apenas seis días el sistema ganó alrededor de 800 millones de metros cúbicos, al pasar de 21.8% a casi 27% de almacenamiento. Es una recuperación importante que refleja el impacto positivo de las lluvias sobre las principales cuencas.

 

La presa Luis Donaldo Colosio, conocida como Huites, continúa encabezando esta recuperación. Su almacenamiento ya supera los mil 290 millones de metros cúbicos, alcanzando el 40.5% de su capacidad de conservación. Hace apenas unos días se encontraba por debajo del 30%, lo que demuestra la velocidad con la que una buena temporada de lluvias puede modificar el panorama.

 

También registran avances las presas José López Portillo, con casi 720 millones de metros cúbicos y un almacenamiento del 27.8%; Adolfo López Mateos, con poco más de 630 millones y 20.5%; Gustavo Díaz Ordaz, que ya supera el 34%; y Sanalona, que alcanzó el 32% de su capacidad. Son señales positivas para varias de las regiones agrícolas más importantes del estado.

 

Sin embargo, el problema está lejos de resolverse. La presa Miguel Hidalgo continúa alrededor del 13%; la Josefa Ortiz de Domínguez permanece cercana al 15%; Eustaquio Buelna apenas llega al 12%; y Juan Guerrero Alcocer sigue por debajo del 15%. Estas cifras evidencian que la recuperación no ocurre con la misma intensidad en todas las cuencas.

 

El contraste resulta todavía mayor cuando observamos las presas Santa María y Picachos. La primera mantiene un almacenamiento superior al 95%, mientras que la segunda incluso rebasa el 100% de su capacidad de conservación, resultado de las aportaciones extraordinarias registradas en esa región. Es una excelente noticia para el sur del estado, aunque estos embalses todavía no sustituyen la función estratégica de las grandes presas del centro y norte de Sinaloa.

 

Las aportaciones de las últimas 24 horas muestran que el temporal continúa activo. Durante el 22 de julio ingresaron al sistema regional alrededor de mil 260 millones de metros cúbicos, mientras las extracciones fueron cercanas a 220 millones. Gracias a este balance, el almacenamiento aumentó en poco más de 110 millones de metros cúbicos en un solo día.

 

No obstante, existe un dato que obliga a poner esta recuperación en perspectiva. A pesar del incremento observado durante la última semana, las presas de Sinaloa todavía almacenan aproximadamente mil 750 millones de metros cúbicos menos que en la misma fecha de 2025. En otras palabras, seguimos muy por debajo del nivel que teníamos hace apenas un año.

 

Ese comparativo demuestra que las lluvias recientes mejoran el presente, pero todavía no corrigen el rezago provocado por varios años consecutivos de sequía. Recuperar cerca de cinco puntos porcentuales en unos cuantos días es alentador, aunque el sistema hidráulico permanece muy lejos de los niveles que históricamente ofrecían certidumbre para programar la agricultura sinaloense.

 

La buena noticia es que agosto y septiembre suelen concentrar las mayores aportaciones del año. Si las lluvias mantienen un comportamiento favorable sobre las cuencas de la Sierra Madre Occidental, todavía existe margen para que las presas continúen recuperándose antes del establecimiento del ciclo otoño-invierno.

 

Pero también sería un error confiar exclusivamente en que la naturaleza resolverá el problema. El cambio climático está modificando la distribución de las precipitaciones, haciendo más frecuentes los periodos secos y concentrando grandes volúmenes de lluvia en pocos días. Esta nueva realidad exige una forma distinta de administrar el agua.

 

Sinaloa necesita acelerar la modernización de su infraestructura hidráulica, tecnificar el riego, reducir pérdidas en la conducción y aprovechar mejor cada metro cúbico almacenado. Al mismo tiempo, la programación de cultivos deberá considerar con mayor rigor la disponibilidad real del recurso para disminuir riesgos tanto para los productores como para la economía estatal.

 

¿Podemos seguir apostando cada año a que una tormenta resolverá el déficit acumulado durante varios ciclos agrícolas? Esa pregunta debe convertirse en el punto de partida para diseñar una política hídrica de largo plazo. La seguridad alimentaria de México comienza en regiones productoras como Sinaloa, y proteger esa capacidad implica garantizar el agua para producir.

 

Las lluvias de julio representan un respiro que devuelve esperanza al campo sinaloense. Sin embargo, la comparación con el año pasado confirma que la factura de la sequía sigue creciendo. Recuperar el liderazgo agrícola del estado requerirá mucho más que una buena temporada de lluvias; exigirá inversión, innovación, planeación y una administración inteligente del recurso más valioso que tiene el campo: el agua.

 

Esto fue Visión Agrícola 360: El Panorama Completo del Campo Mexicano.